Según informa el periódico Financial Times, la aplicación de mensajería Telegram no puede usar cerca de 500 millones de dólares de su financiación. Esto sucede porque una parte de los bonos de la empresa están bloqueados en Rusia. Las sanciones económicas que impusieron países occidentales son la causa de esta congelación. La compañía ya había emitido varios bonos para recomprar deuda anterior, incluida una emisión de 1.700 millones de dólares en mayo del año pasado.


La estrategia financiera de la empresa

Telegram emitió estos bonos principalmente para recomprar deuda que ya tenía. La operación de mayo de 2023, por un valor de 1.700 millones de dólares, formaba parte de esta estrategia. La empresa informa que ya ha podido readquirir la mayor parte de los bonos que vencen en el año 2026. Sin embargo, la parte de los fondos que quedó atrapada en Rusia ahora representa un obstáculo inesperado para sus planes financieros.

El impacto de las sanciones occidentales

La congelación de activos es un efecto directo de las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea aplicaron contra Rusia. Estas medidas buscan presionar al gobierno ruso, pero también afectan a empresas internacionales con operaciones o activos en el país. Para Telegram, esto significa que una parte significativa del capital que levantó no está disponible, lo que podría forzar a la empresa a buscar alternativas para gestionar su liquidez.

Parece que en la geopolítica moderna, incluso los bonos pueden necesitar un pasaporte para viajar.