Un equipo internacional de astrónomos logra medir por primera vez la masa de un planeta errante, un mundo que no orbita ninguna estrella. Para conseguirlo, emplean una técnica que combina datos del telescopio espacial Gaia de la ESA y observaciones desde telescopios terrestres, creando una especie de báscula cósmica. Este método, llamado microlente gravitacional, aprovecha cómo la gravedad del planeta curva la luz de una estrella distante al pasar frente a ella.


La técnica de microlente revela un mundo solitario

El planeta, designado OGLE-2016-BLG-1928, se detecta cuando su campo gravitatorio actúa como una lente, amplificando brevemente la luz de una estrella de fondo. Al combinar este efecto con las mediciones de paralaje de Gaia, que precisan la distancia, los científicos pueden calcular la masa del objeto con una precisión sin precedentes para un planeta errante. Los resultados indican que se trata de un mundo con una masa similar a la de la Tierra.

Los planetas errantes podrían ser comunes en la galaxia

Este hallazgo sugiere que estos mundos nómadas, expulsados de sus sistemas estelares en formación, podrían ser numerosos en la Vía Láctea. Estudiar su masa y abundancia ayuda a comprender mejor los procesos violentos que dan forma a los sistemas planetarios. La técnica perfeccionada abre la puerta a caracterizar muchos más de estos objetos elusivos, que de otro modo serían casi imposibles de detectar.

Parece que incluso en el espacio profundo hay que pasar por la báscula, aunque sea usando la luz de una estrella como contrapeso.