Aunque nace en la literatura, la figura de Don Juan Tenorio ha trascendido las páginas para arraigar en el imaginario popular de Sevilla. La leyenda sostiene que su alma, condenada por una vida de pecado y burlas, no encuentra paz y aún recorre ciertos lugares de la ciudad. Este relato fantasmagórico se mezcla con la arquitectura histórica y las tradiciones sevillanas, creando una narración persistente que muchos habitantes conocen.


El fantasma busca redención en el barrio de Santa Cruz

Se dice que su presencia se percibe con mayor fuerza en el laberíntico barrio de Santa Cruz, antiguo barrio judío de la ciudad. Testimonios populares describen una figura espectral que deambula por callejones estrechos y plazas silenciosas, especialmente en horas nocturnas. Algunas versiones lo sitúan cerca de conventos, como si su espíritu aún intentara burlar a las religiosas o buscar un perdón que nunca llegó en vida.

Su aparición en la Noche de Difuntos

Otro escenario clave para esta leyenda es el Panteón de Marinos Ilustres, ubicado en la antigua Escuela de Mareantes de San Telmo. La tradición oral afirma que durante la Noche de Difuntos, la figura de Don Juan se materializa entre los monumentos funerarios. Este detalle conecta su historia con la festividad de Todos los Santos, un momento en que, según las creencias, el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se hace más delgado. Su aparición allí se interpreta como una búsqueda eterna de redención por sus actos.

La próxima vez que un sevillano te invite a un paseo nocturno por Santa Cruz, quizá no solo te esté ofreciendo un tour histórico, sino una oportunidad de cazar fantasmas literarios.