En la zona que rodea San Vicente de la Barquera, en Cantabria, existen varios manantiales a los que la tradición popular atribuye propiedades curativas. La creencia local sostiene que estas aguas poseen un alma o están bendecidas por seres elementales. Algunas personas afirman que en noches concretas se puede percibir el murmullo de voces antiguas que surgen del agua.


La tradición oral habla de aguas con ánima

Las leyendas que se transmiten de generación en generación describen estas fuentes como lugares donde el agua tiene vida propia. Se dice que no solo sana dolencias físicas, sino que también puede influir en el estado de ánimo de quien la bebe o se baña en ella. Esta percepción de un espíritu en el agua conecta con antiguas creencias precristianas que personificaban los elementos naturales.

Los manantiales específicos y sus supuestos efectos

Entre los puntos de agua más conocidos se encuentran la Fuente de San Vicente, vinculada a la cura de problemas de la piel, y la Fuente de la Peña, asociada a aliviar dolencias oculares. Los visitantes acuden a estos lugares con la esperanza de experimentar sus efectos. Aunque no existe evidencia científica que respalde estas propiedades, el acto de acudir forma parte de un ritual cultural y de fe que perdura.

Cabe señalar que, a pesar del murmullo de voces ancestrales, el agua nunca ha respondido a preguntas incómodas sobre la declaración de la renta.