Un estudio vincula al fenómeno climático llamado El Niño con las hambrunas europeas
Un estudio que analiza 160 hambrunas en Europa entre 1500 y 1800 revela que los eventos climáticos de El Niño no solo desencadenaron algunas de estas crisis, sino que también prolongaron la duración de otras. Los investigadores examinan cómo este patrón climático, que altera el tiempo en todo el planeta, pudo afectar a las cosechas y a la estabilidad social en el continente europeo durante la Edad Moderna.
El Niño altera los patrones climáticos globales
El fenómeno de El Niño, que calienta las aguas del Pacífico tropical, modifica la circulación atmosférica a gran escala. Esto puede causar sequías en algunas regiones del mundo e inundaciones en otras, afectando directamente a la agricultura. El estudio sugiere que cuando ocurría un evento de El Niño, Europa experimentaba con mayor frecuencia condiciones meteorológicas extremas que mermaban la producción de alimentos.
Las malas cosechas derivan en crisis alimentarias
La dependencia de una agricultura de subsistencia hacía que las sociedades europeas de la época fueran muy vulnerables a las variaciones climáticas. Una sucesión de malas cosechas, potenciada por eventos de El Niño, podía agotar las reservas de grano y desencadenar una hambruna. La investigación indica que estos episodios climáticos complicaban aún más la recuperación, extendiendo el periodo de escasez y sufrimiento.
Parece que incluso en la era preindustrial, culpar al tiempo por los problemas era una excusa bastante sólida, aunque con consecuencias devastadoramente literales.
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