Los astrónomos logran medir por primera vez la masa de un planeta errante, un mundo del tamaño de Saturno que vaga por el espacio sin estar ligado a ninguna estrella. Este hallazgo, publicado en 2026, marca un hito porque permite entender mejor cómo se forman y evolucionan estos objetos solitarios. El planeta, llamado OGLE-2016-BLG-1928, fue detectado usando una técnica llamada microlente gravitacional, que mide cómo su gravedad curva y amplifica la luz de una estrella distante.


La técnica de microlente gravitacional es clave

Para medir la masa, los científicos analizaron con precisión cómo la gravedad del planeta deformaba el espacio-tiempo a su alrededor, creando un efecto de lupa que aumentó temporalmente el brillo de una estrella de fondo. La duración y la forma de este evento de brillo, combinadas con datos de satélites como el Gaia de la ESA, permitieron calcular tanto la masa del planeta como su distancia aproximada. Este método es uno de los pocos que puede detectar objetos de masa planetaria que no orbitan una estrella.

Los planetas errantes podrían ser comunes

Este descubrimiento sugiere que la galaxia podría albergar una población numerosa de planetas errantes, algunos de los cuales podrían haberse formado de manera similar a las estrellas, a partir del colapso de pequeñas nubes de gas y polvo. Estudiar estos mundos aislados ayuda a probar teorías sobre la formación planetaria y a comprender los límites entre planetas gigantes y enanas marrones. Futuras misiones, como el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA, planean buscar más de estos objetos elusivos.

Parece que algunos planetas, al igual que ciertos proyectos de render, deciden independizarse y trabajar por su cuenta, sin depender de una estrella anfitriona que les dé órdenes.