A mediados del mes pasado surgieron informes que indicaban que Nvidia planeaba incrementar la fabricación de sus aceleradores H200. La razón principal era un cambio en su estrategia comercial: la compañía reducía su enfoque en los mercados occidentales para estos productos específicos. La expectativa era que, una vez que se levantaran las restricciones de exportación a China, el H200 se convertiría en la solución importada más potente disponible, lo que generaría una alta demanda. Esta previsión ahora se confirma, ya que el interés por adquirir estas unidades en China supera con creces la cantidad de chips que Nvidia tiene disponibles actualmente.


La demanda china supera la oferta disponible

La situación actual muestra un desequilibrio claro entre la necesidad de capacidad de procesar inteligencia artificial en China y el suministro que Nvidia puede garantizar. Las empresas chinas buscan acceder a la tecnología más avanzada para entrenar y ejecutar modelos de IA a gran escala. El acelerador H200, al ser el producto de más alto rendimiento que se puede importar legalmente bajo las nuevas normas, se ha posicionado como la opción preferente. Esto ha creado una presión inmediata sobre Nvidia para que expanda sus líneas de producción y logre satisfacer unos pedidos que, según las fuentes, son muy superiores a lo previsto inicialmente.

El contexto geopolítico influye en el mercado

Este escenario no se puede separar del contexto de las regulaciones comerciales internacionales. Las restricciones de exportación de Estados Unidos limitaron durante un tiempo qué tecnología de semiconductores podía llegar a China. El ajuste de estas normas, que ahora permite vender el H200, ha abierto una ventana de oportunidad que Nvidia pretende aprovechar. Sin embargo, la compañía se enfrenta al desafío logístico de reorientar parte de su cadena de suministro y fabricación para responder a un mercado que absorbe con avidez cualquier unidad disponible, lo que podría afectar los tiempos de entrega para otros clientes globales.

Parece que la ley de la oferta y la demanda también aplica cuando se trata de chips de inteligencia artificial, incluso si estos viajan a través de complejas normativas comerciales antes de llegar a su destino.