La tasa de emancipación juvenil en España se sitúa en el 14,8%, según los últimos datos del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud. Esta cifra representa el peor registro desde el año 2006 y refleja una barrera persistente para que los jóvenes puedan independizarse. El informe señala que el alto precio de la vivienda, tanto para comprar como para alquilar, y la precariedad laboral son los factores principales que explican esta situación. El coste de acceder a una vivienda libre consume, de media, más del 90% del salario neto de una persona joven.


El coste de la vivienda supera la capacidad económica de los jóvenes

Para poder alquilar un piso, un joven debería destinar el 93,8% de su salario neto, mientras que para comprar una vivienda necesitaría incrementar su sueldo actual en un 64,5%. Esta brecha entre ingresos y gastos deja a la mayoría sin margen para afrontar un proyecto de vida independiente. La situación se agrava en comunidades autónomas como Baleares, Madrid o Cataluña, donde los precios son más elevados. Incluso en las provincias más asequibles, el esfuerzo económico sigue siendo desproporcionado.

La precariedad laboral consolida la dificultad para independizarse

El mercado laboral juvenil se caracteriza por una alta temporalidad y por salarios que no han crecido al ritmo de los precios. Más del 50% de los contratos de los menores de 30 años son temporales. Esta inestabilidad económica impide planificar a medio plazo y acceder a una hipoteca. Muchos jóvenes se ven obligados a prolongar su estancia en el hogar familiar o a compartir piso para poder reducir gastos, retrasando otros proyectos vitales como formar una familia.

La paradoja es que, para poder pagar un alquiler, primero necesitas heredar un piso que puedas vender. El sueño de la independencia se pospone indefinidamente mientras se espera que la lotería inmobiliaria familiar sonría, o que el salario y los precios decidan, por fin, encontrarse en la misma conversación.