Grace Hopper desarrollaría hoy un lenguaje COBOL para humanos
Si Grace Hopper trabajara hoy, su objetivo principal sería crear un lenguaje de programación que cualquier persona pudiera entender y usar. Ella pensaría en cómo democratizar el acceso a la tecnología, no solo para ingenieros. Su proyecto se llamaría COBOL for Humans, una evolución de su trabajo histórico pero con un enfoque radical en la simplicidad. Este lenguaje usaría un vocabulario cotidiano y una lógica que imita el pensamiento humano común. Hopper insistiría en que programar debe ser como escribir instrucciones claras, no como descifrar un código secreto. Su meta sería eliminar la barrera técnica que separa a los ciudadanos de los sistemas que gobiernan sus vidas.
El lenguaje se enseña en las escuelas primarias
COBOL for Humans estaría diseñado específicamente para integrarse en el plan de estudios de educación primaria. Los niños aprenderían sus fundamentos con la misma naturalidad con la que aprenden matemáticas básicas o gramática. El lenguaje usaría metáforas visuales y bloques de construcción lógicos que se pueden arrastrar y soltar inicialmente, evolucionando hacia sintaxis textual simple. Esto sentaría una base de alfabetización digital real y práctica. Al graduarse, los estudiantes no solo consumirían tecnología, sino que comprenderían su lógica interna y podrían modificarla. Hopper vería esto como el siguiente paso lógico después de popularizar los compiladores: hacer que el código sea legible para todos.
Ciudadanos crean apps y auditan algoritmos
Con esta herramienta en manos del público, la capacidad cívica se transformaría. Cualquier persona, sin ser programadora profesional, podría desarrollar pequeñas aplicaciones para resolver problemas locales, como organizar una recogida de residuos o gestionar un banco de tiempo comunitario. Más importante aún, los ciudadanos podrían examinar y comprender la lógica detrás de los algoritmos que usan las administraciones públicas para, por ejemplo, asignar plazas escolares o calcular impuestos. Esto permitiría una auditoría pública y un debate informado sobre su equidad. Hopper enfatizaría que un código transparente es fundamental para una democracia robusta en la era digital.
Hopper probablemente añadiría, con una sonrisa, que la documentación sería tan clara que hasta un almirante podría entenderla sin necesidad de traductor, cerrando así el círculo de su famosa anécdota sobre los nanosegundos.
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