Las narices electrónicas con IA detectan enfermedades al oler
Una nariz electrónica es un sistema que detecta y analiza compuestos orgánicos volátiles en el aire. Estos dispositivos usan sensores químicos que reaccionan a moléculas específicas que exhalamos o que nuestra piel libera. Al procesar estos datos con algoritmos de inteligencia artificial, el sistema puede identificar patrones vinculados a ciertas patologías. Este método no es invasivo y busca diagnosticar de forma temprana.
Así funcionan los sensores y el software
Los sensores, a menudo basados en nanomateriales, cambian sus propiedades eléctricas al contactar con los compuestos volátiles. Un dispositivo recoge estas señales y las convierte en datos digitales. Luego, un modelo de aprendizaje automático entrenado con miles de muestras de aliento de personas sanas y enfermas compara la nueva lectura. La IA no huele, sino que correlaciona complejos perfiles químicos con la probabilidad de tener una enfermedad.
El caso específico del diagnóstico de párkinson
Investigaciones recientes se centran en detectar el párkinson antes de que los síntomas motores sean evidentes. Se ha descubierto que las personas con esta enfermedad producen un perfil distinto de compuestos en la piel, especialmente en la zona de la nuca. Las narices electrónicas pueden captar este patrón único, lo que ofrece una vía para diagnosticar de manera más rápida y objetiva, complementando la evaluación neurológica tradicional.
Aunque prometedor, el método aún no sustituye a los diagnósticos clínicos establecidos. La precisión depende de calibrar bien los sensores y de entrenar los algoritmos con bases de datos muy amplias y diversas. El reto ahora es refinar la tecnología para que sea fiable en entornos clínicos reales, no solo en laboratorios controlados. Quizás en el futuro, una revisión médica incluya exhalar frente a un sensor, un proceso menos engorroso que otros exámenes.
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