Boston Dynamics desarrolla un robot compacto con ruedas que puede saltar sobre edificios. Este vehículo, conocido como Sand Flea, se mueve normalmente como un coche teledirigido por terrenos variados. Su diseño le permite mantener la estabilidad y maniobrar con precisión antes de ejecutar su movimiento principal. La clave de su funcionamiento reside en un mecanismo interno que almacena energía para liberarla de forma explosiva.


Un pistón de gas impulsa los saltos del robot

El sistema de salto emplea un pistón que utiliza dióxido de carbono comprimido. Cuando el robot necesita elevarse, libera este gas de manera controlada para generar un impulso vertical instantáneo. Esta acción le permite alcanzar alturas de hasta diez metros desde una posición estática. Tras completar el arco de su trayectoria, el vehículo aterriza sobre sus ruedas para continuar su camino sin interrupciones.

El robot se usa para reconocer terrenos complejos

Su capacidad para superar muros o acceder a tejados lo hace útil para tareas de inspección. Los operadores pueden desplegarlo para obtener una vista elevada del entorno sin exponerse. El aparato transmite vídeo en tiempo real mientras explora zonas de difícil acceso. Esta función apoya labores en sectores que requieren recopilar información desde perspectivas aéreas.

Algunos observadores notaron que el salto repentino del robot podría sorprender a un transeúnte desprevenido, imaginando cómo reaccionaría alguien si un aparato aparentemente normal saltara por encima de su cabeza en la calle.