Carga inalámbrica y degradación de la batería en smartphones
La carga inalámbrica según el estándar Qi se ha popularizado por su comodidad al eliminar cables, pero presenta un inconveniente significativo en la degradación acelerada de las baterías de ion | litio. Este fenómeno se debe principalmente al calor generado durante el proceso de transferencia de energía por inducción electromagnética, que eleva la temperatura interna del dispositivo y acelera las reacciones químicas dentro de las celdas de la batería.
Mecanismo de degradación por calor
Las baterías de ion | litio funcionan mejor en temperaturas moderadas, y la exposición constante al calor durante la carga inalámbrica provoca la descomposición más rápida del electrolito y la formación de depósitos en los electrodos. Este desgaste químico reduce la capacidad de almacenamiento de energía con el tiempo, haciendo que el smartphone necesite recargas más frecuentes y disminuyendo su vida útil general. Estudios demuestran que cada aumento de 10 grados centígrados en la temperatura de operación puede duplicar la tasa de degradación.
Comparación con carga por cable
A diferencia de la carga por cable que suele ser más eficiente y genera menos calor residual, la tecnología inalámbrica actual tiene pérdidas de energía significativas que se convierten en calor directamente en el dispositivo. Mientras un cargador cableado moderno puede mantener el smartphone relativamente fresco, la carga inalámbrica a menudo eleva la temperatura superficial entre 5 y 10 grados adicionales, especialmente cuando no hay una perfecta alineación entre el cargador y el smartphone o cuando se utilizan fundas gruesas.
La ironía es que pagamos por la comodidad de no conectar un cable, pero terminamos conectando el teléfono a la corriente más frecuentemente a largo plazo debido a la batería deteriorada.
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