Cuando visitas un restaurante de comida rápida, las imágenes en el menú muestran hamburguesas jugosas y perfectamente montadas que prometen una experiencia deliciosa. Sin embargo, al recibir el producto real, a menudo te encuentras con algo significativamente más pequeño, aplastado y menos atractivo. Esta discrepancia no es casual, sino el resultado de técnicas profesionales de estilismo de alimentos diseñadas para engañar al ojo y crear una expectativa que la comida no puede cumplir. Los consumidores se sienten decepcionados al descubrir que la realidad no se parece en nada a la fotografía idealizada.


Técnicas de estilismo de alimentos

Los fotógrafos y estilistas utilizan diversos trucos para hacer que la comida parezca perfecta en las imágenes. Por ejemplo, aplican lubricantes como glicerina para simular jugosidad en las carnes, usan cartón o espuma para dar volumen a los panes, y colocan elementos de forma estratégica para crear una composición equilibrada. La iluminación y el ángulo de la cámara se ajustan para resaltar texturas y colores, haciendo que el producto se vea fresco y apetitoso, aunque en la vida real sea todo lo contrario. Estas prácticas son comunes en la industria y están respaldadas por estudios de marketing que buscan maximizar el atractivo visual.

Impacto en la experiencia del consumidor

Esta manipulación visual genera una brecha entre la expectativa y la realidad que afecta la satisfacción del cliente. Muchas personas se sienten engañadas al recibir una hamburguesa que parece haber sido aplastada, con ingredientes desordenados y un tamaño reducido. Aunque las empresas argumentan que las imágenes son solo representativas, los consumidores esperan coherencia con lo que se anuncia. Esto puede llevar a una pérdida de confianza en la marca y a críticas en redes sociales, donde los usuarios comparten fotos comparativas que exponen las diferencias. En algunos países, existen regulaciones que exigen que las publicidades reflejen con precisión el producto, pero su aplicación no siempre es estricta.

Así que la próxima vez que pidas una hamburguesa que parece salida de un sueño culinario, recuerda que probablemente fue fotografiada con más cuidado del que se le dio al preparar la tuya, y tal vez termines riéndote de cómo un poco de maquillaje gastronómico puede transformar lo ordinario en extraordinario, al menos en el menú.