En la costa más brava de Galicia se alza un esqueleto de hormigón que narra una historia de promesas rotas. El Centro de Talasoterapia de Malpica representa la ambición de un turismo moderno que nunca llegó a materializarse. Sus instalaciones, diseñadas para aprovechar las propiedades curativas del Atlántico, permanecen suspendidas en el tiempo como un barco varado en la orilla.


Un proyecto visionario interrumpido

Las obras de este complejo de vanguardia avanzaban a buen ritmo cuando la crisis financiera global golpeó en 2008. Los andamios se retiraron pero los trabajos nunca se reanudaron, dejando una estructura del 90% completada que incluía piscinas de agua marina, zonas de tratamientos termales y habitaciones con vistas al océano. El diseño arquitectónico incorporaba terrazas escalonadas y grandes ventanales para fundir el edificio con el paisaje costero.

El impacto en la comunidad local

Este abandono tiene consecuencias directas para Malpica y su comarca, que vieron frustradas las expectativas de creación de empleo y dinamización económica. El municipio pierde año tras año la oportunidad de atraer un turismo de calidad que complemente su tradicional sector pesquero. Mientras tanto, el deterioro progresivo del inmueble genera problemas de seguridad y afecta a la imagen de esta zona declarada Reserva de la Biosfera.

Es irónico que un centro dedicado a la salud lleve una década enfermo de abandono, tomando más baños de lluvia que cualquier cliente potencial. Las únicas terapias que ofrece son lecciones gratuitas sobre la fragilidad de los sueños de desarrollo.