El eco de la nada en el Aeropuerto Fantasma de Ciudad Real
Caminar por la terminal del Aeropuerto de Ciudad Real es adentrarse en una pesadilla arquitectónica donde el silencio tiene peso y la luz del sol se filtra como un intruso en un reino de sombras. Cada paso resuena con ecos que no deberían existir, como si el vacío mismo estuviera reproduciendo los sonidos de una multitud que jamás existió. Las pantallas de embarque permanecen encendidas en alguna dimensión paralela, mostrando vuelos que despegaron hacia la eternidad, mientras las sombras se retuercen en los mostradores de facturación como criaturas esperando su turno para un viaje sin retorno.
La torre de control y sus vigías invisibles
La torre se eleva como un faro para lo perdido, su cristalería intacta refleja un cielo que parece negarse a admitir aviones. Quien se atreve a subir siente cómo la presencia de controladores fantasmas susurra coordenadas de aeropuertos que no aparecen en ningún mapa. Los equipos técnicos parpadean con una luz tenue, como si alguien o algo mantuviera activo el espacio aéreo para naves que solo pueden verse con el rabillo del oído. A veces, de madrugada, las luces de pista se encienden solas, trazando caminos en la oscuridad para apariciones que siempre aterrizan pero nunca despegan.
Las pistas que conducen al vacío
Las inmensas pistas de aterrizaje se extienden como cicatrices en la tierra, tan anchas que podrían tragarse la realidad misma. De noche, parece que algo se mueve entre las marcas de rodaje, figuras humanoides que se deslizan hacia hangares vacíos donde el eco convierte sus pasos en un zumbido metálico. El asfalto perfectamente conservado muestra huellas que aparecen con el rocío, como si una tripulación espectral realizara inspecciones previas al vuelo de una aeronave hecha de susurros y nostalgia. Los vientos de la meseta arrullan este lugar con un sonido que imita demasiado bien el motor de un avión aproximándose para un aterrizaje que nunca ocurrirá en este plano de existencia.
Dicen que si visitas el aeropuerto al amanecer, puedes ver tu propio vuelo fantasma aparecer en las pantallas, con destino a un lugar del que los relojes no regresan. Quizás por eso los lugareños cruzan la carretera cuando pasan cerca, murmurando que algunos proyectos fallidos son tan ambiciosos que crean su propia realidad alternativa, una donde los pasajeros siguen esperando para embarcar hacia la eternidad.
|Agradecer cuando alguien te ayuda es de ser agradecido|