Publicado el 06/07/2026 | Autor: 3dpoder

TeraWulf firma con Anthropic y deja atrás el bitcoin por la IA

La empresa TeraWulf, conocida por la minería de bitcoin, ha firmado un contrato de 20 años con Anthropic para alquilar infraestructura de centros de datos por unos 19 mil millones de dólares. Este movimiento disparó sus acciones más de un 16% y marca un giro claro hacia la inteligencia artificial, mostrando cómo la tecnología redirige las grandes inversiones y crea nuevas oportunidades económicas.

TeraWulf data center transformation, bitcoin mining rigs being physically disconnected from power racks while Anthropic AI server blades are installed in adjacent rows, cooling pipes rerouted during the infrastructure shift, glowing blue AI processor arrays contrasting with dark mining ASICs, workers in anti-static suits handling high-density GPU clusters, stock ticker screens in background showing green upward trend, dramatic industrial lighting with cyan and amber tones, cinematic photorealistic engineering visualization, electrical conduits and fiber optic cables being reorganized, ultra-detailed server hardware and cooling systems

La infraestructura para IA desplaza a la minería de criptomonedas 💻

El acuerdo implica que TeraWulf adaptará sus centros de datos para servir a Anthropic, empresa detrás del modelo Claude. En lugar de quemar electricidad para validar transacciones de bitcoin, los servidores ahora ejecutarán cargas de trabajo de IA, como entrenamiento de modelos y procesamiento de lenguaje. Esta transición técnica refleja un cambio de prioridades en el sector: la demanda de cómputo para inteligencia artificial supera a la de criptomonedas en rentabilidad y estabilidad a largo plazo.

Del minado de cripto a alquilar chatarra electrónica de lujo 🤖

O sea, que TeraWulf pasó de gastar electricidad en resolver acertijos matemáticos para ganar bitcoins a alquilar sus servidores a una empresa que paga mejor. Es como si el vecino del barrio dejara de hacer chapuzas para alquilar su garaje a una startup tecnológica. La ironía es que ahora la fiebre del oro digital se convierte en el negocio de alquilar las palas a los que buscan inteligencia artificial. La ciudadanía lo ve como un chiste financiero que funciona.