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L. L. Zamenhof - El Constructor de Puentes
En un mundo visualmente único, altos muros invisibles dividen a la humanidad. Estos muros no son de piedra, sino que los crean los diferentes idiomas que habla cada nación. Cada lenguaje se manifiesta como un color puro y distinto que emana de las personas cuando hablan. El problema surge cuando estos colores intentan encontrarse, pues al mezclarse no generan armonía sino un ruido visual gris, discordante y confuso que impide comprender.
Zamenhof descubre un idioma puente
La historia sigue a Zamenhof, un oftalmólogo con una percepción especial. Él descubre que puede aislar y destilar la esencia fundamental de cada color-lenguaje. Al combinar estas esencias puras, logra sintetizar un nuevo modo de comunicar, al que llama esperanto. Visualmente, este idioma se representa como un arcoíris líquido y luminoso, una sustancia que fluye con claridad y no genera el caótico ruido gris.
El arcoíris construye puentes de luz
La trama narra el viaje de Zamenhof mientras comparte este arcoíris líquido con otros. Quienes lo aprenden pueden, por primera vez, construir puentes estables de luz pura entre sí. Estos puentes permiten comunicar sin la distorsión del ruido gris, conectando colores que antes solo chocaban. La animación tendría el reto de mostrar este complejo sistema de comunicación visual de forma comprensible y emotiva.
Quizás el mayor desafío técnico para los animadores no sería renderizar el arcoíris, sino animar el sonido de ese gris discordante para que el público lo perciba como algo verdaderamente insoportable.