Baterías de coches eléctricos que ahora alimentan internet
¿Alguna vez te has preguntado qué pasa con todas las fábricas de baterías que se construyeron para la revolución del coche eléctrico? Resulta que algunas han encontrado un nuevo destino, y es tan digital como nuestro día a día.
De la carretera al centro de datos
Cuando Biden llegó a la presidencia, hubo un gran impulso para electrificar los coches. Se levantaron fábricas pensando en millones de baterías para vehículos. Pero el mercado de coches eléctricos no creció tan rápido como se esperaba. Entonces, los ingenieros miraron a su alrededor y vieron otra necesidad enorme: los centros de datos que hacen funcionar internet. Estos gigantes digitales necesitan sistemas de respaldo de energía estacionarios, básicamente pilas gigantes, para no apagarse nunca. ¡Y las fábricas ya estaban listas!
Algo curioso que probablemente no sabías
La tecnología es prácticamente la misma. Una batería para un coche y una para un centro de datos son primas hermanas. La gran diferencia está en el estrés. La de un coche sufre vibraciones, cambios de temperatura bruscos y ciclos de carga/descarga intensos. La que está quieta en un almacén, cuidando los servidores, tiene una vida mucho más tranquila y puede durar muchísimo más. Es como comparar el desgaste de un teléfono que llevas siempre encima con el de uno que solo usas en casa.
Así que, en un giro del destino, la infraestructura que se soñó para limpiar el aire de las carreteras ahora está ayudando a mantener encendida la nube. A veces, la innovación no va en línea recta, sino que da un rodeo para llegar a donde más se la necesita.