Un saltador olímpico alemán supera su miedo a las alturas
El saltador de esquí alemán Andreas Wellinger ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018. Este logro es notable porque el atleta ha declarado que sufre de acrofobia, un miedo intenso a las alturas. Para competir, Wellinger desarrolla estrategias mentales que le permiten concentrarse en la técnica y no en la perspectiva vertical.
La paradoja de un campeón con vértigo
Wellinger explica que su miedo no se activa durante el salto en sí, sino en momentos estáticos como subir a la torre de salto. Su enfoque se basa en dividir el proceso en pasos manejables y mantener la mente ocupada en los detalles de la ejecución. Este método le permite aislar el temor y funcionar al máximo nivel cuando es necesario.
La psicología detrás del rendimiento extremo
Expertos en deporte señalan que este caso muestra cómo los atletas de élite pueden aprender a gestionar emociones que para otros serían incapacitantes. No se trata de eliminar el miedo, sino de controlar cómo responde el cuerpo y la mente a él. La preparación psicológica es tan crucial como la física en disciplinas de alto riesgo.
Resulta irónico que alguien que teme a las alturas elija una carrera que consiste literalmente en lanzarse al vacío desde una gran altura, pero quizás esa sea la definición misma de superar un límite.