¿Por qué Gucci ya no vende como antes?
¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando una marca de lujo deja de ser la más deseada? Imagina que tu restaurante favorito, de repente, ya no tiene cola. Algo así le está pasando a Kering, el gigante dueño de Gucci. Sus ventas y ganancias se han desplomado, como si de la noche a la mañana el mundo se hubiera cansado de sus bolsos estrella. Vamos a explorar juntos por qué ocurre esto en el volátil mundo de la moda.
La moda es un péndulo que nunca para
El lujo no se trata solo de calidad, sino de deseo. Y el deseo es caprichoso. Kering depende mucho de Gucci, que representa casi la mitad de sus ventas. Es como si un cantante solo tuviera un éxito mundial: si la gente se cansa de esa canción, el concierto se vacía. Los consumidores, especialmente los jóvenes, ahora buscan marcas más nicho o clásicos eternos, dejando a los grandes jugadores como Gucci en una incómoda encrucijada entre tendencia y tradición.
Algo curioso que probablemente no sabías
Cuando las ventas de lujo caen, las empresas no bajan los precios. Hacen lo contrario: los suben. Suena contraproducente, ¿verdad? Es una estrategia para mantener la exclusividad y la percepción de valor. Si todo el mundo pudiera permitirse un bolso Gucci, dejaría de ser un símbolo de estatus. Así que, irónicamente, un tropiezo en las ventas a veces se combate haciendo los productos aún más inalcanzables para el público general.
La próxima vez que veas un logo gigante en una bolsa, piensa que detrás hay una batalla constante por captar tu atención y, sobre todo, tu anhelo. En el lujo, lo que realmente se vende no es cuero, es un sueño. Y los sueños, como sabemos, son notoriamente difíciles de mantener en stock.