¿Y si un Range Rover tuviera un primo tecnológico y asequible?
Imagina que estás paseando por la calle y ves un SUV enorme, con una presencia imponente que te recuerda instantáneamente a un Range Rover. Pero, ¡sorpresa! Es chino, se llama Xpeng GX y promete revolucionar el segmento premium con un precio más amigable. Vamos a explorar juntos este todocamino de seis plazas que quiere competir con los grandes, pero jugando en otra liga de coste.
Un chasis que parece de ciencia ficción
La magia del GX está bajo el capó, o mejor dicho, bajo el suelo. Usa una plataforma tan avanzada que prescinde del volante tradicional. Sí, leíste bien: steer-by-wire. No hay una barra mecánica conectando el volante a las ruedas, todo es por señales eléctricas, como un videojuego de última generación. Además, las ruedas traseras también giran, lo que hace que un coche tan grande sea sorprendentemente ágil para aparcar o tomar curvas cerradas.
El truco para los que le tienen miedo al enchufe
Aquí viene lo curioso. Para calmar la ansiedad por la autonomía, Xpeng ofrece dos opciones. La clásica totalmente eléctrica y una con un extensor de autonomía (EREV). Esta última lleva un pequeño motor de gasolina que no mueve las ruedas, solo actúa como un generador para cargar la batería sobre la marcha. El resultado es una autonomía combinada de más de 1.000 km, ideal para viajes largos sin depender de cargadores. Y las versiones más potentes rozan los 580 CV, acelerando de 0 a 100 km/h en unos 4 segundos.
Es fascinante ver cómo la industria china ya no copia, sino que reinterpreta y añade capas de tecnología que a veces superan a las occidentales. El Xpeng GX, que llegará en 2026, es un claro ejemplo: quiere la elegancia de un premium europeo, pero con la inteligencia y el precio de uno asiático. El futuro de los coches grandes podría tener acento mandarín.