1 Archivos adjunto(s)
¿Por qué el terror cósmico nos fascina tanto?
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas historias de monstruos espaciales te dejan con una inquietud que dura días? No es solo miedo a lo desconocido, es algo más profundo. El terror cósmico juega con la idea de que somos insignificantes en un universo indiferente y lleno de fuerzas que ni siquiera podemos comprender. Es como cuando miras al cielo estrellado y sientes una mezcla de asombro y un pequeño escalofrío.
Más que monstruos con tentáculos
La clave no está en el bicho gigante, sino en lo que representa. Mientras que un vampiro o un zombi son amenazas humanas, el horror cósmico presenta entidades tan antiguas y poderosas que nuestra existencia les importa un comino. Piensa en Cthulhu de Lovecraft: no es un villano con un plan malvado, es como una fuerza natural dormida. Su mera presencia puede volver loco a cualquiera, porque nuestra mente no está hecha para procesar algo así.
Algo curioso que probablemente no sabías
Este subgénero es un puente perfecto entre el terror y la ciencia ficción pura. Películas como Alien o La Cosa son ejemplos clásicos: usan una nave espacial o una base científica (ciencia ficción) para encerrarnos con algo completamente ajeno y aterrador (terror). Incluso videojuegos como Dead Space o series como Lovecraft Country beben de esta fuente. Su legado está en todas partes, a veces donde menos te lo esperas.
Lo mejor del terror cósmico es que, en el fondo, nos hace sentir esa maravillosa y aterradora curiosidad infantil por lo que hay más allá. Es el miedo a mirar por el telescopio y que algo te devuelva la mirada. ¿No es fascinante?