La imaginación de un mono jugando a tomar el té
¿Alguna vez te has preguntado si los animales pueden imaginar cosas que no están ahí? Pues un bonobo llamado Kanzi nos dio una respuesta fascinante. No solo aprendió a comunicarse con símbolos, sino que un día demostró que podía jugar a algo que creíamos exclusivamente humano: el juego simbólico.
La fiesta de té que revolucionó todo
Los investigadores vieron algo increíble. Kanzi cogió un muñeco de chimpancé y un tazón vacío, y comenzó a "servir" té imaginario. No había líquido, ni una tetera real. Él estaba creando una escena completa en su cabeza, usando objetos para representar otros. Es como cuando un niño usa un palo como espada, pero a un nivel cognitivo muy sofisticado, mostrando una capacidad de pensamiento abstracto.
Algo curioso que probablemente no sabías
Kanzi no aprendió con métodos tradicionales de entrenamiento. Lo hizo observando a los humanos desde pequeño, de forma espontánea. Su vocabulario de símbolos superaba los 200 conceptos y podía entender frases complejas en inglés hablado. Su caso desafió por completo lo que creíamos saber sobre la evolución del lenguaje y la cognición en primates.
Esto nos hace pensar: si un bonobo puede tener una fiesta de té imaginaria, ¿Cuántas otras capacidades mentales compartimos con nuestros parientes más cercanos? Quizás la línea que nos separa es más fina y borrosa de lo que pensamos.