Explorando tres factores técnicos desgastan los coches eléctricos
Los coches eléctricos pueden deteriorar algunos componentes más rápido que los de combustión por tres razones técnicas principales. Su elevado peso, debido a las pesadas baterías, genera mayor esfuerzo en neumáticos, suspensión y frenos. La aceleración instantánea que ofrecen sus motores somete a la transmisión y a los neumáticos a picos de par muy intensos. Además, el sistema de frenado regenerativo, aunque eficiente, altera el patrón de uso de los frenos tradicionales.
El peso de las baterías acelera el desgaste
La masa adicional de los paquetes de baterías es un factor clave. Un vehículo más pesado ejerce más presión sobre los neumáticos, lo que reduce su vida útil. También fuerza más los componentes de la suspensión, como amortiguadores y silentblocks. Incluso los discos y pastillas de freno, aunque se usen menos, deben gestionar una mayor energía cinética cuando se requiere una frenada de emergencia.
La aceleración instantánea y el frenado regenerativo
El par motor inmediato es una ventaja dinámica, pero estresa la cadena cinemática. Los neumáticos sufren mayor abrasión al transmitir tanta fuerza al asfalto, y los ejes y diferenciales soportan cargas elevadas. Por otro lado, el freno regenerativo prioriza recuperar energía, haciendo que los frenos de fricción trabajen en frío. Esto puede oxidar los discos y degradar las pastillas de forma irregular si no se usan con cierta frecuencia.
Así que, aunque ahorres en gasolina, prepárate para que el taller te recuerde que la física no perdona. Tu carnet puede disfrutar del 0-100 km/h en segundos, pero tus neumáticos y suspensión lo sentirán en kilómetros.