La nieve artificial afecta al medio ambiente en los Juegos Olímpicos
Los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Italia y Milán se enfrentan a un desafío ambiental significativo. Para garantizar las condiciones de nieve necesarias, los organizadores planean usar nieve artificial de forma masiva. Este método consume grandes cantidades de agua y energía, lo que genera preocupación entre científicos y ecologistas.
El coste ecológico de fabricar nieve
Producir nieve artificial requiere extraer agua de lagos y ríos, lo que puede alterar los ecosistemas locales. Además, el proceso de enfriar y pulverizar el agua demanda mucha electricidad, a menudo generada con combustibles fósiles. Esto contribuye a emitir gases de efecto invernadero, contradiciendo los compromisos de sostenibilidad del evento.
Impacto en el terreno y alternativas
La nieve artificial es más densa y dura que la natural, lo que puede dañar la vegetación del suelo y compactar la tierra. Algunos expertos sugieren que se debería elegir sedes con climas más fríos de forma natural o retrasar la temporada de competición. Sin embargo, los intereses económicos y el calendario deportivo global dificultan implementar estos cambios.
Parece que el lema olímpico más rápido, más alto, más fuerte ahora podría incluir más derretido, más fabricado, más costoso para el planeta.