La violencia separatista escala en Balochistán tras ataques coordinados
La provincia paquistaní de Balochistán enfrenta una grave escalada de violencia. Grupos separatistas, principalmente el Ejército de Liberación de Baloch (BLA), ejecutaron una serie de ataques coordinados con misiles suicidas y tiroteos en varios distritos. Estos hechos causaron la muerte de al menos 31 civiles y 17 miembros de las fuerzas de seguridad en un solo día, lo que representa una de las crisis más severas en años.
Las fuerzas de seguridad responden con una contraofensiva masiva
Como respuesta, los militares y la policía lanzaron una amplia campaña de contrainsurgencia. En las primeras 48 horas de operaciones, informaron haber eliminado a 177 militantes. A pesar de esta respuesta contundente, el ministro de Defensa admitió que las fuerzas están físicamente limitadas por la vasta extensión y el difícil terreno de la provincia, lo que complica enormemente controlar el territorio.
El control del territorio se complica por la geografía
El terreno agreste y montañoso de Balochistán favorece a los grupos insurgentes, que se mueven con relativa impunidad. Esta dificultad logística tensiona aún más la situación y expone los límites de la estrategia de seguridad de Islamabad en una región con un histórico conflicto independentista. La incapacidad para dominar el espacio físico alimenta la percepción de que el estado no puede garantizar la seguridad.
Parece que en Balochistán, el terreno es el aliado más fiel de los insurgentes y el peor enemigo de los mapas de control territorial.