George Orwell usaría hoy la vigilancia para vigilar al poder
Si George Orwell viviera hoy, no se limitaría a advertir sobre la vigilancia masiva. La usaría como herramienta para invertir su propósito original. En lugar de que los gobiernos espíen a la gente, la gente podría espiar a los gobiernos y a las élites. Esta idea transforma la tecnología de control en un instrumento para exigir transparencia y responsabilidad a quienes ostentan el poder.
El Ojo del Pueblo vigilaría a gobiernos y corporaciones
La propuesta concreta sería una plataforma llamada El Ojo del Pueblo. Esta herramienta procesaría datos públicos de satélites, cámaras urbanas y otros sensores. Su objetivo no sería monitorizar ciudadanos, sino actividades opacas de los poderosos. Podría rastrear la deforestación ilegal, construir mapas de corrupción urbanística o seguir movimientos de tropas no declarados en zonas de conflicto.
La tecnología actual hace viable esta vigilancia inversa
Hoy existen los medios técnicos para implementar este concepto. Imágenes satelitales de alta resolución, inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos y redes para difundir la información están disponibles. El desafío principal no es tecnológico, sino legal y político. Se necesitaría un marco que proteja a quienes usen estos datos para fiscalizar, evitando que se les acuse de espionaje.
Orwell quizás añadiría con ironía que, en su plataforma, el Gran Hermano sería el que finalmente tiene que explicar por qué construyó una mansión en una reserva natural protegida. La vigilancia totalitaria, usada con el fin opuesto, se convierte en el mejor antídoto contra sí misma.