Benjamin Franklin propondría un Senado Experimental hoy día
Si Benjamin Franklin aplicara su pragmatismo a la política actual, probablemente innovaría para que el sistema legislativo fuera más ágil y basado en datos. Su enfoque experimental lo llevaría a diseñar un mecanismo que permitiera probar las leyes antes de adoptarlas de forma permanente. Este proceso mediría el impacto real de las normas en la sociedad.
Un modelo de leyes con fecha de caducidad
Su propuesta central sería un Senado Experimental. En este modelo, cada nueva ley se aprobaría por un período de prueba inicial de cinco años. Durante ese tiempo, se definirían y recopilarían métricas claras para evaluar si la norma cumple sus objetivos declarados. La ley no sería definitiva hasta superar esta fase de evaluación.
Evaluar para renovar o descartar automáticamente
Al final del período de prueba, una comisión independiente analizaría los resultados. Si los datos indican que la ley funciona y logra su propósito, se renovaría de forma permanente. Si los resultados son negativos o la ley se vuelve obsoleta, se descartaría de manera automática, sin necesidad de un nuevo debate político que a menudo perpetúa normas inútiles.
Así, Franklin evitaría que el código legal se llene de regulaciones antiguas que nadie se atreve a eliminar, limpiando el sistema con la frialdad de un científico que descarta una hipótesis fallida.