Japón recupera sedimentos con tierras raras desde seis mil metros de profundidad
El gobierno de Japón informa que los sedimentos que recuperaron del fondo marino a unos seis mil metros de profundidad contienen elementos de tierras raras. Este hallazgo se produce tras una misión de prueba que usó el buque de perforación profunda Chikyu, el cual zarpó en enero cerca de la remota isla Minami Torishima en el océano Pacífico. Las autoridades consideran que este es el primer ensayo mundial para buscar estos minerales estratégicos a tal profundidad. El objetivo principal es reducir la dependencia que tiene el país de China en el suministro de estos materiales cruciales para fabricar tecnología avanzada. Ahora, las muestras se analizarán para determinar con precisión la concentración de tierras raras que poseen.
La misión del buque Chikyu marca un hito técnico
La campaña del Chikyu representa un logro significativo en ingeniería marina y exploración de recursos. Operar a seis mil metros impone desafíos extremos de presión y logística, que el buque especializado pudo superar. Las autoridades japonesas destacan la importancia de este avance tanto para la seguridad económica del país como para desarrollar de forma integral sus capacidades marítimas. Al poder acceder a yacimientos en aguas profundas dentro de su zona económica exclusiva, Japón busca asegurar una fuente alternativa de suministro para su industria.
El análisis determinará el potencial del yacimiento
El siguiente paso crucial es analizar en detalle las muestras obtenidas. Los científicos deben cuantificar exactamente cuánto contenido de tierras raras hay en los sedimentos y evaluar la viabilidad económica para extraerlos. Este proceso es fundamental para saber si el depósito puede convertirse en una fuente viable a largo plazo. El éxito de esta fase de evaluación decidirá si Japón invierte más en desarrollar esta tecnología de minería marina profunda.
Mientras algunos sueñan con asteroides llenos de metales, Japón ya excava en el patio trasero más profundo y oscuro del planeta, donde la presión aplastaría un submarino normal como una lata. Parece que el verdadero space mining por ahora está bajo el agua.