Quarantine Zone The Last Check es un simulador indie de zombis
En Quarantine Zone The Last Check, el jugador asume el rol de un guardia en un puesto de control dentro de un mundo postapocalíptico. La tarea principal consiste en inspeccionar a los supervivientes que se acercan, buscando síntomas de infección. Para decidir, el jugador debe observar detalles visuales y usar herramientas como termómetros o escáneres. Según lo que encuentre, puede dejar pasar a la persona, enviarla a cuarentena o eliminarla. Esta mecánica central plantea una premisa intrigante donde gestionar vidas tiene consecuencias directas.
La ejecución resulta rutinaria y carece de impacto
A pesar de su premisa sólida, el juego no logra conectar emocionalmente. El proceso de inspección se vuelve repetitivo rápidamente, perdiendo la tensión que debería generar. Los controles son funcionales pero no destacan. Segmentos adicionales, como gestionar una base o defenderla con torretas, se sienten desconectados y aportan poco a la experiencia principal. En conjunto, se percibe que el título desaprovecha su potencial inicial, dejando una sensación de oportunidad perdida.
Los aspectos técnicos son correctos pero olvidables
El apartado visual y sonoro cumple su función sin sobresalir. Los gráficos son adecuados para el género, pero no dejan una impresión duradera. Lo mismo sucede con la banda sonora y los efectos de sonido, que ambientan pero no marcan la diferencia. La campaña principal se completa en aproximadamente siete horas, ofreciendo después un modo infinito para quienes deseen extender la partida. La evaluación global lo sitúa como un título pasable, con una nota de 6.0 sobre 10.
Al final, te encuentras pensando más en los papeles que debes rellenar que en las vidas que decides, una burocracia apocalíptica en su estado más puro.