Un grupo de astrónomos anuncia un candidato a exoplaneta similar a la Tierra
Un equipo internacional de astrónomos anuncia que descubre un posible exoplaneta similar a la Tierra. Lo apodan planeta-snezhok, que significa planeta-bola de nieve. Este mundo orbita la estrella HD 137010 b, a unos 146 años luz de nuestro sistema solar. Los datos provienen del telescopio espacial Kepler, durante su misión K2. El instrumento registra un tránsito, es decir, una leve disminución en el brillo de la estrella cuando el candidato a planeta pasa frente a ella. Este evento se repite con un periodo orbital cercano a un año terrestre, lo que sitúa al objeto en una zona donde teóricamente podría existir agua líquida. Sin embargo, los cálculos iniciales indican que su superficie sería extremadamente fría, incluso más que Marte. Por ahora, el hallazgo permanece como un candidato y requiere más observaciones para confirmar su existencia y caracterizar sus propiedades.
El método de detección y las características orbitales
Los astrónomos detectan el planeta candidato mediante el método de tránsito. Este técnica mide las pequeñas y periódicas caídas en la luminosidad de una estrella, que se producen cuando un cuerpo celeste transita por delante de su disco. En este caso, Kepler observa estos tránsitos en la estrella HD 137010 b con un intervalo de aproximadamente 365 días terrestres. Este periodo sugiere que el planeta orbita a una distancia que podría considerarse templada en comparación con otros sistemas. No obstante, la temperatura superficial estimada es muy baja, lo que plantea dudas sobre su verdadera habitabilidad. La confirmación definitiva depende de que otros telescopios, o métodos de detección como la velocidad radial, puedan verificar la señal.
Los próximos pasos para confirmar el hallazgo
Aunque los datos de Kepler son prometedores, la comunidad científica clasifica el objeto como un candidato a exoplaneta. Esto significa que los astrónomos deben procesar más observaciones para descartar falsos positivos, como variaciones naturales en el brillo estelar o la presencia de estrellas binarias en el fondo. Futuras misiones, como el telescopio espacial James Webb, podrían analizar la composición de su atmósfera si se confirma su existencia. Mientras tanto, el planeta-snezhok representa un ejemplo más de los miles de candidatos que esperan validación, un proceso meticuloso que define la búsqueda de mundos más allá de nuestro sistema solar.
Quizás deberíamos empezar a diseñar trajes espaciales con calefacción integrada y bufanda para visitar estos mundos helados que, técnicamente, están en la zona templada.