Científicos integran un mecanismo cuántico en una proteína natural
Un equipo de investigadores logra por primera vez integrar un mecanismo cuántico dentro de una proteína natural. Para conseguirlo, usan métodos evolutivos de selección artificial que permiten obtener una proteína con propiedades cuánticas específicas. Esta proteína modificada puede percibir campos magnéticos y microondas gracias a estructuras internas que mantienen estados cuánticos controlables. Este avance marca un punto de inflexión, ya que trasciende los límites de la biología clásica y abre la puerta a un nuevo tipo de biotecnologías basadas en fenómenos cuánticos.
La base técnica de la proteína cuántica
La innovación reside en diseñar y seleccionar proteínas que albergan en su interior centros cuánticos funcionales. Estos centros, similares a qubits sólidos pero en un entorno biológico, son estables y responden a estímulos externos precisos. El proceso implica dirigir la evolución de la proteína para que su plegamiento cree un microambiente ideal. Este entorno protege los estados cuánticos de la decoherencia, lo que permite manipularlos con campos magnéticos o pulsos de microondas de forma controlada.
Aplicaciones potenciales en biomedicina
Esta tecnología podría usarse para visualizar moléculas dentro de tejidos vivos con principios similares a la resonancia magnética, pero con una especificidad mucho mayor. Permitiría seguir moléculas específicas, como fármacos, o monitorizar cómo se expresan los genes en tiempo real. Estas capacidades tienen implicaciones directas para administrar fármacos de forma dirigida y para vigilar procesos genéticos con una precisión sin precedentes, lo que podría transformar el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades.
Parece que la evolución darwiniana acaba de recibir una actualización cuántica, demostrando que a veces para dar un salto gigante hay que pensar no solo fuera de la caja, sino en superposición dentro y fuera de ella a la vez.