La administración Trump cambia la política energética de Estados Unidos
La administración del presidente Donald Trump modifica la política energética de Estados Unidos. Prioriza los combustibles fósiles, la energía nuclear y recursos como la geotermia. Al mismo tiempo, reduce el apoyo federal a tecnologías como la eólica y la solar. Este cambio obliga a la industria renovable a adaptar cómo comunica sus ventajas. Ahora enfatiza que puede reducir costes y desplegarse con rapidez para captar apoyo político.
Medidas ejecutivas afectan a la energía renovable
Las medidas ejecutivas incluyen eliminar incentivos fiscales clave para el sector eólico y solar. También detienen de forma temporal proyectos de energía renovable en aguas y tierras federales. La postura crítica del presidente hacia las turbinas eólicas genera incertidumbre. Esta situación provoca retrasos en nuevos desarrollos de energía limpia.
La industria se adapta a un nuevo escenario
Ante este panorama, las empresas de energías renovables ajustan sus estrategias. Se centran en argumentos económicos como la competitividad en precios y la capacidad de crear empleo local. El mensaje evoluciona para destacar la fiabilidad y la integración en la red eléctrica existente. El objetivo es mantener el impulso del sector a pesar de contar con menos respaldo federal.
Mientras algunos estados redoblan sus compromisos con las renovables, a nivel federal parece que el viento sopla en otra dirección, aunque no precisamente para mover aspas.