El Chicago Spire permanece como un proyecto suspendido
En el paseo marítimo de Chicago, junto al lago Michigan, un gran agujero circular en el suelo es el único vestigio visible de lo que iba a ser el rascacielos residencial más alto de Estados Unidos. Diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, el proyecto Chicago Spire se concibe como una torre de lujo con una forma helicoidal distintiva que evoca una columna retorcida. La construcción comienza en 2007 con el objetivo de superar los 600 metros de altura, pero la crisis financiera global de 2008 paraliza las obras de forma definitiva. El promotor no puede asegurar la financiación necesaria y el sueño de erigir esta espiral se desvanece, dejando solo la cimentación incompleta.
El diseño de Calatrava plantea una espiral hacia el cielo
La visión arquitectónica de Santiago Calatrava para el Chicago Spire se basa en una estructura de hormigón y acero que se retuerce suavemente en su ascenso. Los planos muestran una torre esbelta con una planta circular que gira progresivamente, creando una silueta dinámica y escultórica. El diseño integra múltiples terrazas privadas para los apartamentos, aprovechando las vistas panorámicas de 360 grados. La intención es que el edificio no solo destaque por su altura, sino que también se convierta en un icono estético para la ciudad, siguiendo la tradición de Chicago de albergar edificios innovadores.
El hoyo se transforma en un problema urbano persistente
El agujero de más de 20 metros de profundidad, que los lugareños apodan The Hole, se llena de agua y se convierte en un desafío logístico y de seguridad para la zona. Durante años, el solar permanece vallado y abandonado, mientras surgen diversos planes para reactivar el proyecto o construir algo diferente en el terreno. Finalmente, un nuevo desarrollo llamado One Chicago Square ocupa parte del solar original, aunque no el lugar exacto del hoyo. La parcela donde se excavó la cimentación del Spire se usa para un parque y una pista de hielo temporal, cerrando un capítulo de más de una década de incertidumbre.
El agujero circular, que durante un tiempo albergó peces, se ganó el irónico apodo de el único rascacielos subterráneo con vista al lago entre algunos residentes.