El uso frecuente de la sauna puede reducir el riesgo de demencia y mejorar la salud
Un artículo de la revista New Scientist destaca que adoptar la cultura del sauna podría reducir el riesgo de que una persona desarrolle demencia y mejorar la salud del cerebro. Esta idea se basa en evidencia científica que asocia el uso regular de saunas con efectos positivos en el cerebro. Estudios observacionales, realizados principalmente en Finlandia, han encontrado que las personas que usan la sauna con frecuencia, por ejemplo entre cuatro y siete veces por semana, presentan un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia o Alzheimer en comparación con quienes la usan menos.
Los posibles mecanismos detrás del efecto protector
Los investigadores sugieren que el calor intenso y seco de la sauna podría beneficiar al cerebro de varias maneras. Mejora la circulación sanguínea y reduce la presión arterial, lo que favorece el flujo de sangre al cerebro. También puede reducir la inflamación en el cuerpo, un factor de riesgo conocido para el deterioro cognitivo. Además, se cree que la exposición al calor estimula al cuerpo para que produzca proteínas que protegen a las neuronas y ayudan a que estas se mantengan saludables.
La necesidad de investigar más para confirmar causalidad
Aunque los datos observacionales son prometedores, todavía no hay ensayos clínicos que confirmen una relación causal directa. Los estudios existentes muestran una asociación, pero no pueden probar definitivamente que la sauna sea la causa directa de la menor incidencia de demencia. Se necesita más investigación para entender los mecanismos exactos detrás de estos beneficios y para determinar si estos efectos se pueden replicar en poblaciones con diferentes culturas y climas.
Por ahora, parece que sudar la gota gorda en la sauna podría ser algo más que un simple placer, quizás también sea un entrenamiento pasivo para la mente. Eso sí, siempre con moderación y consultando a un médico si se tiene alguna condición de salud previa.