1 Archivos adjunto(s)
Kim Hajin se despierta como personaje secundario en su novela
Kim Hajin es un autor que un día despierta dentro del mundo de ficción que él mismo creó. No encarna al protagonista heroico, sino a un personaje secundario sin importancia y con habilidades mediocres. Atrapado en una trama que conoce al dedillo, debe usar su conocimiento privilegiado de los eventos futuros y de los secretos del mundo para sobrevivir. Su principal ventaja no es la fuerza bruta, sino su capacidad para anticipar lo que sucederá y manipular los eventos con astucia. Este trasfondo único le permite operar desde las sombras, alterar destinos y enfrentar amenazas que superan con creces su poder nominal.
El sistema único y la estrategia para cambiar el destino
Para navegar este mundo peligroso, Hajin depende de un sistema de interfaz similar a un videojuego que solo él puede ver. Este sistema le permite crear objetos a partir de puntos de historia, una moneda que obtiene al influir en la trama principal. Aunque su personaje original era débil, usa este poder para fabricar artefactos cruciales, información detallada y equipo especializado. De este modo, se inserta en los eventos clave no como un combatiente frontal, sino como un estratega y proveedor de recursos. Su objetivo principal es alterar su propio destino de personaje prescindible y, al mismo tiempo, intentar evitar los peores desenlaces que escribió para el mundo.
El conflicto entre el creador y su creación
La mayor ironía de su situación radica en la relación con los demás personajes, especialmente con el protagonista original, Kim Suho. Hajin conoce sus virtudes, defectos y caminos predeterminados, lo que le permite manipularlos sutilmente. Sin embargo, al interactuar con ellos como personas reales, sus sentimientos como creador chocan con la realidad de la convivencia. Sus acciones para proteger lo que ahora considera su mundo generan consecuencias imprevistas, demostrando que la trama ya no sigue fielmente su guion. Debe adaptarse constantemente, pues cada cambio que implementa produce un nuevo futuro incierto.
El verdadero reto no es vencer al villano, sino lidiar con las expectativas de los lectores que alguna vez tuvo, ahora convertidos en las miradas de sus compañeros que no entienden cómo un extra sabe tanto.