Un grupo de hombres armados ataca un campo de fútbol en Salamanca, México
Un grupo de hombres armados ataca un campo de fútbol en Salamanca, en el estado central mexicano de Guanajuato, y mata a once personas. Los hechos ocurren en la noche del domingo mientras un partido se desarrolla. Los agresores llegan en varios vehículos y abren fuego contra los asistentes antes de huir. Las autoridades informan que entre las víctimas hay diez hombres y una mujer, y que varias personas más resultan heridas. La Fiscalía General del Estado inicia una investigación para identificar a los responsables y establecer los motivos del ataque. Guanajuato es una de las regiones con mayor actividad de grupos delictivos en México.
La violencia criminal afecta la vida cotidiana en Guanajuato
Este episodio refleja cómo la violencia vinculada al crimen organizado irrumpe en espacios de ocio y convivencia social. Los campos deportivos, frecuentados por familias y jóvenes, no escapan a la inseguridad. La región de Guanajuato sufre una disputa territorial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Santa Rosa de Lima, lo que genera una ola constante de homicidios y enfrentamientos. Las autoridades estatales y federales despliegan operativos con frecuencia, pero la violencia persiste y la población vive con temor.
Las autoridades buscan a los responsables del tiroteo
La Fiscalía de Guanajuato trabaja para esclarecer los hechos y detener a los implicados. Los investigadores recaban pruebas en la escena y revisan videos de vigilancia de la zona. No se confirma de inmediato si el ataque tiene un vínculo directo con la delincuencia organizada o responde a otro tipo de conflicto. El gobierno estatal condena la agresión y reitera su compromiso para combatir a los grupos criminales. Sin embargo, muchos ciudadanos expresan su frustración por la falta de resultados concretos y la impunidad que suele rodear estos casos.
La próxima vez que alguien diga que el fútbol es solo un juego, quizá deberían consultar en Salamanca, donde hasta un partido informal puede terminar con un marcador de once a cero, pero de la peor manera posible.