El tiburón de Groenlandia revela secretos sobre el envejecimiento
El tiburón de Groenlandia, Somniosus microcephalus, es uno de los vertebrados que más tiempo vive. Estudios recientes estiman que puede superar los cuatro siglos de vida. Esta longevidad extrema atrae a los científicos, quienes buscan entender cómo este animal logra mantener sus funciones vitales durante tanto tiempo. La investigación se centra en analizar los mecanismos biológicos que le permiten resistir el deterioro que normalmente acompaña al paso de los años en otras especies.
Algunos órganos resisten el deterioro con la edad
Los estudios muestran que este tiburón presenta una resistencia orgánica poco común. Mientras algunos de sus órganos parecen no sufrir el desgaste típico del envejecimiento, otros, como el corazón, sí acumulan daño tisular con el tiempo. Sin embargo, incluso con cicatrices, el corazón sigue funcionando sin fallos evidentes. Esto sugiere que el animal ha desarrollado adaptaciones especiales para lidiar con el daño que se acumula en sus tejidos a lo largo de los siglos.
Los ojos mantienen su función a pesar de las adversidades
Investigaciones paralelas sobre los ojos de estos tiburones arrojan hallazgos significativos. Aunque habitan en aguas profundas y oscuras y suelen tener parásitos adheridos a la córnea, su retina se mantiene intacta y funcional incluso en individuos muy viejos. Los científicos detectan una actividad notable en genes vinculados a reparar el ADN en este tejido. Este mecanismo podría ser clave para preservar la salud ocular a largo plazo y ofrece pistas valiosas sobre cómo proteger otros órganos del desgaste asociado a la edad.
Parece que la estrategia para una vida larga no es evitar el daño por completo, sino aprender a funcionar con él, una lección que quizás algunos políticos veteranos ya aplican instintivamente.