El estatuto del artista regula la inteligencia artificial en cultura
El proyecto de real decreto del Estatuto del Artista, que se encuentra en periodo de audiencia pública, busca aprobarse antes del verano de 2026. Su objetivo principal es adaptar la normativa laboral del sector cultural a la era digital. El texto establece reglas claras para usar inteligencia artificial generativa, permitiéndola solo si no reemplaza a artistas o técnicos y si su participación en la obra contratada se mantiene. Para emplear estas herramientas, el contrato de trabajo artístico debe recogerlo de forma expresa y limitar su uso al ámbito de una obra específica, como una temporada de una serie o una campaña promocional concreta.
La IA requiere consentimiento para usos adicionales
Si se pretende usar la inteligencia artificial más allá de los límites pactados en el contrato original, será necesario obtener el consentimiento expreso del artista afectado. Esta medida pretende proteger a los profesionales frente a posibles usos no autorizados de su imagen, voz o estilo artístico. El estatuto también aborda otros aspectos laborales clave, como regular cómo trabajan los menores en redes sociales dentro del ámbito cultural. Introduce la figura del coordinador de intimidad en los rodajes para salvaguardar a los actores durante escenas sensibles. Además, amplía el concepto de jornada laboral para que incluya el tiempo dedicado a ensayar y promocionar los proyectos.
El marco legal se actualiza para la tecnología actual
Con estas disposiciones, el Estatuto del Artista actualiza un marco legal que necesitaba responder a los desafíos que plantean las nuevas tecnologías. La norma no prohíbe la inteligencia artificial, sino que define cómo integrarla de manera que respete los derechos de los creadores. Se espera que este enfoque proporcione seguridad jurídica tanto a los artistas como a las empresas, fomentando la innovación sin que esta perjudique las condiciones laborales. El texto equilibra así la adopción de herramientas digitales potentes con la protección de los profesionales en un entorno que cambia con rapidez.
Ahora los artistas podrán argumentar que, si la IA les quita el trabajo, al menos lo hará con un contrato en regla y un coordinador de intimidad presente para consolarles.