Se construye el primer detector de gravitones
La física da un paso experimental sin precedentes al comenzar a construir el primer detector diseñado para atrapar gravitones. Estas partículas hipotéticas, cuantos de la fuerza gravitatoria, son la pieza que falta para unificar la mecánica cuántica con la relatividad general. El proyecto, llamado Graviton, busca confirmar su existencia de forma directa, algo que hasta ahora solo se teorizaba.
El desafío de detectar una partícula casi intangible
El gravitón es extremadamente esquivo porque interactúa muy débilmente con la materia. Para intentar captarlo, el detector usa un interferómetro láser de kilómetros de longitud, similar al LIGO, pero con una sensibilidad mucho mayor y enfriado a temperaturas cercanas al cero absoluto. El objetivo es medir las perturbaciones infinitesimales en el tejido espacio-temporal que un solo gravitón podría producir, un reto técnico monumental.
Cómo funciona la trampa cuántica para la gravedad
El núcleo del experimento es un cristal masivo y ultra-refrigerado. La teoría predice que un gravitón que pase a través de él podría transferirle un momento angular, haciéndolo vibrar de una forma específica. Sensores cuánticos superconectados monitorean este cristal, buscando una señal que se distinga del ruido térmico y cuántico. Si se logra aislar esa firma, se confirmaría la naturaleza cuántica de la gravedad.
El sueño de todo físico es atrapar lo que, por ahora, es tan evasivo como un fantasma en una catedral de espejos. La búsqueda del gravitón es precisamente eso: intentar escuchar el susurro de un solo grano de arena en medio de un huracán cósmico.