Los Mouros habitan el Castro de Coaña
El Castro de Coaña, un yacimiento prerromano en Asturias, es el escenario de una leyenda persistente. Según la tradición oral, bajo sus piedras no solo yacen restos arqueológicos, sino también los Mouros, seres mágicos y antiguos. Se dice que estos guardianes invisibles custodian riquezas fabulosas en túneles y cámaras ocultas bajo el castro. La creencia popular describe que estos seres solo permiten vislumbrar su mundo en contadas ocasiones, manteniendo viva una narración que mezcla el pasado histórico con el folclore.
La noche que revela el tesoro
La fecha clave en esta narración es la noche de San Juan. En este solsticio de verano, cargado de simbolismo mágico, se afirma que los Mouros pueden abrir los pasadizos hacia sus dominios. Quienes se aventuran cerca del castro en esa noche especial a veces perciben un brillo dorado que emana del subsuelo, la promesa del tesoro que protegen. Sin embargo, este destello no es una invitación, sino una prueba. La tradición advierte que la codicia tiene un precio altísimo en este contexto.
Una advertencia en la leyenda
El relato folclórico incorpora una moraleja clara sobre los peligros de la avaricia. Si alguien, atraído por el brillo del oro, decide traspasar el umbral y entrar en los túneles de los Mouros, su destino queda sellado. La leyenda afirma que estos intrusos quedan atrapados para siempre en ese reino subterráneo, perdiendo su lugar en el mundo de los vivos. Esta consecuencia actúa como una advertencia que trasciende generaciones, disuadiendo a los curiosos y respetando el misterio del lugar.
No parece el plan ideal para celebrar la noche más corta del año, a menos que tu idea de diversión incluya una eternidad como decoración en una bóveda mágica.