Las Lavanderas del Río Nalón presagian la muerte
En las Cuencas Mineras de Asturias, el rumor del río Nalón esconde un presagio. De noche, en sus recodos más sombríos, aparecen figuras que lavan. Son ancianas de aspecto siniestro, conocidas como las Lavanderas, y su tarea siempre es la misma: frotar prendas empapadas en sangre. Quienes las ven saben que su aparición anuncia una muerte próxima en la comunidad. El río, testigo del duro trabajo minero, se convierte así en el escenario de un aviso sobrenatural.
La regla que evita que te conviertas en su próxima prenda
El peligro no solo reside en verlas. Si una de estas mujeres percibe tu presencia y te ofrece ayudar a escurrir la ropa, debes aceptar. Negarse supone una ofensa mortal. El ritual exige que gires la tela en la misma dirección que ellas. Si torces en sentido contrario, o si vacilas, la leyenda afirma que tu propia sangre será la próxima en manchar las aguas del Nalón. Es un pacto tácito con lo inevitable, donde cooperar puede ser la única forma de escapar.
Una leyenda arraigada en el paisaje y el oficio
Este mito se enraíza en el entorno. El río era el lugar donde las mujeres realmente lavaban la ropa de los mineros, a menudo sucia de carbón y, metafóricamente, del sudor y el sacrificio. La imagen de la ropa ensangrentada transforma esa labor cotidiana en un símbolo de fatalidad. La leyenda sirve como una advertencia cultural, un recordatorio de la muerte que acechaba en las profundidades de las minas, y que el río, aparentemente purificador, también podía revelar.
Así que, si alguna noche paseas por el Nalón y escuchas el chapoteo de ropa mojada, recuerda: no critiques su técnica de lavado. Es mejor coincidir en el sentido de giro y seguir tu camino, dejando que el río se lleve sus augurios.