Reconstruyen un laboratorio químico tras una explosión
Un equipo forense especializado reconstruye la distribución original de un laboratorio químico tras una explosión. Para ello, escanean los restos dispersos con tecnología láser 3D de alta precisión. Este proceso captura la posición y el daño de cada fragmento, desde recipientes rotos hasta equipos metálicos deformados. Los datos generados alimentan un modelo digital que simula el entorno previo al siniestro. El objetivo principal es determinar el punto exacto donde se inició la ignición, analizando patrones de daño y la dispersión de los componentes.
El escaneo láser documenta la escena del siniestro
Los técnicos emplean escáneres láser que proyectan millones de puntos de luz sobre cada superficie recuperada. Este sistema mide con exactitud la geometría y la ubicación de todos los escombros. El software especializado procesa esta nube de puntos para crear una malla tridimensional detallada. Esta representación virtual permite a los investigadores manipular digitalmente los elementos, como reagrupar partes de una campana extractora o de un reactor. Así, se logra revertir el efecto de la onda expansiva sobre la disposición física.
El modelo 3D revela el origen de la deflagración
Al restaurar digitalmente la configuración del laboratorio, los expertos superponen capas de información. Incluyen datos sobre los productos químicos almacenados, los flujos de aire y las posibles fuentes de chispa. La simulación computacional prueba diferentes escenarios de ignición hasta que el patrón de daño virtual coincide con el escaneado real. Identificar el epicentro ayuda a establecer si falló un equipo, hubo un error en el procedimiento o se dio una reacción química inesperada. Las conclusiones son vitales para prevenir futuros accidentes.
A veces, el orden más meticuloso en un diagrama de flujo puede terminar esparcido por el techo de forma bastante persuasiva.