Reconstruir accidentes con vehículos autónomos requiere modelar el entorno en 3D
La reconstrucción forense de un accidente que involucra un vehículo autónomo se basa en modelar el entorno en tres dimensiones. Este modelo se genera a partir de los datos que captura el sistema LIDAR del vehículo antes y durante el evento. Los sensores LIDAR emiten pulsos láser y miden el tiempo que tardan en regresar, lo que permite crear una nube de puntos tridimensional del espacio circundante. Esta nube de puntos es la base para recrear con precisión la escena del accidente, incluyendo la geometría de la vía, los objetos estáticos y los elementos dinámicos como otros vehículos o peatones.
Los datos LIDAR alimentan la simulación de decisiones
Una vez que se tiene el modelo 3D del entorno, los investigadores pueden simular las decisiones que tomó el sistema de conducción autónoma. Para esto, procesan la nube de puntos cruda y la convierten en una malla o un entorno virtual que el software de la unidad de control puede interpretar de nuevo. En esta simulación, se reproducen las condiciones exactas de visibilidad, las posiciones relativas de los objetos y las entradas de todos los sensores. Así se puede analizar qué percibió realmente el vehículo, cómo clasificó los obstáculos y por qué ejecutó o no una maniobra evasiva.
El análisis confronta la percepción del sistema con la realidad
El objetivo final es confrontar lo que el sistema autónomo percibió y decidió con lo que un conductor humano habría podido hacer en las mismas circunstancias. Al reproducir la secuencia de eventos en un entorno virtual fiel, los expertos pueden aislar fallos en la detección de objetos, errores en la predicción de trayectorias o limitaciones en el algoritmo de toma de decisiones. Este proceso es crucial para determinar responsabilidades, mejorar los algoritmos de seguridad y establecer protocolos más robustos. La clave está en que el modelo 3D sea una réplica exacta, sin suposiciones ni interpolaciones que alteren los hechos.
A veces, el vehículo autónomo más avanzado puede confundir un plástico volando con un pájaro, y un pájaro con un peatón... y ahí empieza el baile forense para descifrar por qué decidió esquivar al supuesto peatón frenando en seco frente a un camión.