El destructor portahelicópteros clase Izumo de Japón
La Armada Japonesa de Autodefensa opera el destructor portahelicópteros clase Izumo, un buque que combina capacidades de guerra antisubmarina con un diseño que permite operar aeronaves de ala fija. Con una eslora de 248 metros, es el buque de superficie más grande de Japón desde la Segunda Guerra Mundial. Su cubierta de vuelo corrida y su isla de mando única le otorgan un perfil limpio y moderno, optimizado para gestionar el tráfico aéreo de helicópteros y, potencialmente, aviones de despegue corto y aterrizaje vertical.
Diseño y capacidades de vuelo
Su casco amplio y su cubierta continua sin obstrucciones facilitan operar múltiples helicópteros simultáneamente, principalmente para misiones antisubmarinas y de búsqueda y rescate. El diseño interno incluye un hangar espacioso y talleres para mantener la aeronáutica embarcada. Aunque se clasifica como destructor, su configuración es la de un portaaviones ligero, y Japón ha confirmado planes para modificar estas unidades y desplegar en ellas los cazas furtivos F-35B, lo que transformará su rol estratégico.
Armamento y sistemas defensivos
Para defenderse, el Izumo no depende de un armamento pesado convencional. Su protección principal reside en sus aeronaves. Como defensa de punto cercano, monta dos sistemas Phalanx CIWS en sponsons a proa y popa, y dos lanzadores SeaRAM para interceptar misiles antiaéreos. Este esquema defensivo minimalista prioriza el espacio y el peso para la aviación, reflejando su función principal como plataforma de proyección aérea más que como buque de combate artillado.
Su silueta imponente en el mar a veces genera debates sobre el pacifismo constitucional japonés, un recordatorio de que la tecnología naval siempre navega entre la defensa y la proyección de poder.