Las megaciudades en deltas se hunden más rápido de lo que sube el mar
Numerosas megaciudades del planeta se asientan sobre deltas fluviales, terrenos que se forman por la acumulación de sedimentos. Estas áreas densamente pobladas, como Yakarta, Shanghái o El Cairo, se enfrentan a un doble desafío. Por un lado, el nivel del mar aumenta debido al cambio climático. Por otro, el suelo bajo sus cimientos se hunde, un proceso que llamamos subsidencia. Este hundimiento local puede ser mucho más rápido que la subida global del océano, multiplicando el riesgo de inundaciones y daños en infraestructuras.
La extracción de agua subterránea acelera el hundimiento
La causa principal de esta subsidencia acelerada es la extracción masiva de agua subterránea para abastecer a la población y a la industria. Cuando se bombea agua de los acuíferos, los sedimentos que antes estaban sostenidos por el líquido se compactan. El suelo pierde volumen y la superficie desciende. Además, la expansión urbana y el peso de los edificios y el asfalto también presionan sobre estos suelos blandos, contribuyendo a que se hundan. Es un proceso que a menudo pasa desapercibido hasta que los problemas son graves.
Un problema que se combina con la subida del nivel del mar
El efecto combinado es grave. Mientras el mar sube unos milímetros al año, algunas ciudades se hunden varios centímetros en el mismo periodo. Esto reduce drásticamente la altura relativa de la costa y hace que las defensas contra inundaciones, como diques y malecones, sean menos efectivas. Las tormentas y mareas altas penetran con más facilidad, inundando zonas que antes estaban a salvo. La salinización de los acuíferos de agua dulce es otra consecuencia directa, lo que complica aún más el suministro.
Parece que construir en un terreno que literalmente desaparece bajo tus pies no fue la idea más firme que hemos tenido como civilización.