El PETG se adhiere en exceso a la cama de impresión
El filamento PETG tiene una propiedad que puede causar problemas. A altas temperaturas, tiende a adherirse químicamente a superficies como el vidrio templado o las láminas PEI de acabado liso. Esta unión es tan fuerte que, al enfriar la pieza y la cama, el material no se despega. En lugar de eso, puede arrancar pequeños fragmentos de la superficie de la cama, dañándola de forma permanente. Por eso, es fundamental usar un agente separador que actúe como barrera.
Usa una barrera entre el PETG y la cama
La solución más efectiva y común es aplicar una capa delgada de un material que impida el contacto directo. Los más utilizados son la laca para el cabello de fijación fuerte o el pegamento en barra soluble en agua, como el clásico Dimafix o similares. Se aplica una capa uniforme sobre la superficie de impresión caliente. Esta capa permite que el PETG se agarre bien durante la impresión, pero evita la fusión química. Una vez que la cama se enfría, la pieza se desprende con facilidad, sin dejar residuos importantes y, lo más importante, sin dañar la cama.
Ajusta la distancia y la temperatura de la cama
Además de la barrera física, puedes optimizar los parámetros de impresión. Una distancia entre el nozzle y la cama ligeramente mayor que la que usas para PLA ayuda. La primera capa debe depositarse sin que el nozzle arrastre o aplaste demasiado el material contra la superficie. También es útil reducir la temperatura de la cama después de las primeras capas. Imprimir a 70-75°C para la primera capa y bajar a 60-65°C para el resto puede disminuir la fuerza de adhesión sin comprometer que la pieza se sujete.
Por eso, nunca se recomienda imprimir PETG directamente sobre vidrio limpio. Quien lo hace, a menudo acaba comprando una cama nueva. Es un método muy efectivo para gastar dinero.