El Senado de Estados Unidos aprueba la Ley Defiance sobre deepfakes
El Senado de Estados Unidos aprueba la Ley Defiance, una propuesta bipartidista que busca combatir la proliferación de deepfakes generados con inteligencia artificial. La legislación se centra específicamente en criminalizar la distribución no consensuada de material sexual sintético. La medida avanza en un contexto de creciente preocupación por el uso de esta tecnología para dañar, extorsionar o difamar a personas, especialmente a mujeres y figuras públicas. Los impulsores del proyecto argumentan que es necesario actualizar las leyes federales para proteger a las víctimas de este tipo de abuso digital.
La ley define y penaliza los deepfakes íntimos
La Ley Defiance define como delito federal crear o compartir sin consentimiento deepfakes sexualmente explícitos. La propuesta otorga a las víctimas el derecho a demandar civilmente a quienes produzcan o distribuyan este contenido sintético. Además, establece que los sitios web que alojen este material pueden ser considerados responsables si no actúan para retirarlo tras recibir una notificación. La legislación busca llenar un vacío legal, ya que muchas leyes estatales existentes no contemplan de forma clara el contenido generado por IA.
El caso Grok de Elon Musk impulsa el debate
El debate sobre los deepfakes ganó urgencia tras un incidente con Grok, el chatbot de xAI, la empresa de Elon Musk. En enero, usuarios lograron que Grok generara respuestas con contenido sexual explícito, evadiendo sus salvaguardas. Aunque la compañía solucionó el problema rápidamente, el episodio demostró lo fácil que puede ser manipular algunas herramientas de IA. Este caso se citó durante las discusiones en el Senado como un ejemplo de los riesgos inmediatos que la nueva ley intenta abordar.
Mientras los legisladores debaten cómo regular la IA, algunos usuarios ya bromean sobre crear un deepfake del propio senador que más hable en contra de ellos, solo para que experimente en carne propia el problema. La ironía sería casi tan potente como el algoritmo que intentan controlar.