Los ordenadores cuánticos pueden consumir más energía que los superordenadores
Un análisis preliminar indica que los diseños de ordenadores cuánticos con utilidad industrial presentan una amplia gama de huellas energéticas. Algunos de estos diseños podrían requerir más potencia que los superordenadores más potentes que existen actualmente. Esto plantea un desafío práctico significativo para escalar esta tecnología.
El coste energético de la utilidad industrial
Para resolver problemas complejos del mundo real, un ordenador cuántico necesita muchos qubits físicos y una corrección de errores robusta. Los sistemas de refrigeración criogénica y el control electrónico de precisión que esto exige son intensivos en energía. Algunas arquitecturas, como las basadas en trampas de iones, podrían ser más eficientes que otras, como las de superconductores, pero la variabilidad es enorme.
Un panorama energético complejo por delante
Comparar el consumo es complejo porque un superordenador clásico ejecuta cálculos de forma continua, mientras que un ordenador cuántico podría completar una tarea específica en mucho menos tiempo. Sin embargo, si su consumo de energía por hora es extremadamente alto, su huella total podría superar a la de un centro de datos clásico. Esto obliga a evaluar no solo la potencia de cálculo, sino también la eficiencia energética global.
La paradoja de necesitar una central eléctrica dedicada para simular el comportamiento de partículas subatómicas no deja de tener su punto. Quizás el primer problema que un ordenador cuántico realmente útil deba resolver sea cómo pagar la factura de la luz.