China desarrolla una celda de DRAM sin condensador
Las restricciones que limitan a China para adquirir equipos avanzados de fabricación de semiconductores no frenan a sus investigadores. Al contrario, estos obstáculos impulsan la búsqueda de alternativas a los procesos clásicos y fomentan el diseño de nuevas arquitecturas. Un equipo de científicos chinos ha presentado un avance significativo en este sentido: una arquitectura para celdas de memoria DRAM que prescinde del condensador, un componente que hasta ahora se consideraba esencial.
La arquitectura propuesta cambia el paradigma de la DRAM
La memoria DRAM convencional almacena cada bit de datos en una celda formada por un transistor y un condensador. Este condensador guarda la carga que representa la información, pero debe refrescarse constantemente porque pierde carga con el tiempo. La innovación del Instituto de Microelectrónica de la Academia China de Ciencias (IME CAS) elimina este condensador. En su lugar, la nueva celda emplea una estructura de transistor de efecto de campo de puerta flotante, similar a la que se usa en las memorias flash, pero optimizada para funcionar como DRAM. Esto permite retener los datos sin necesidad de un refresco continuo, simplificando el diseño y reduciendo el consumo de energía.
Las implicaciones técnicas y estratégicas son amplias
Al suprimir el condensador, esta tecnología podría facilitar fabricar chips de memoria más densos y con menor consumo, un objetivo clave para la computación de alto rendimiento y los dispositivos móviles. Desde una perspectiva estratégica, este desarrollo representa un camino para sortear las limitaciones que imponen las sanciones, ya que podría adaptarse a procesos de fabricación menos avanzados o a materiales alternativos. Los investigadores destacan que la celda demostró un tiempo de retención de datos superior a los requisitos típicos de la DRAM, lo que valida su viabilidad conceptual. El trabajo se encuentra en fase de investigación y aún debe superar los desafíos de escalar su producción a nivel industrial.
Claro, porque cuando no puedes comprar la herramienta más fina, te inventas un martillo que funciona como bisturí. La necesidad agudiza el ingenio, o al menos los presupuestos de I+D.